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miércoles, 24 de septiembre de 2008

La Columna como mausoleo

La Columna a la Independencia de México ante todo es un mausoleo que guarda 12 urnas de los principales caudillos de esta gesta, que tuvo lugar entre 1810 y 1821. En su interior hay un corredor circular franqueado por dos puertas de bronce y en este pasillo hay tres puertas más que resguardan los restos mortales de los héroes.

En una urna de cristal cuyo armazón es de oro y plata se encuentran los cráneos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez. Todos están marcados por las letras con las que inician sus nombres. La de Jiménez dice “X”, Ximénez.

Esta urna está justo detrás del fuego eterno que se aprecia desde el exterior d la Columna, en donde está labrada en cantera la figura de un ángel que toca la trompeta del juicio final.

Hacia el norte, detrás de la puerta correspondiente, están los restos de Guadalupe Victoria cuyo verdadero nombre fue Miguel Fernández Félix. También están los restos de Guerrero, Andrés Quintana Roo, Leona Vicario (la única mujer) y Pedro Moreno, cuyo nombre no aparece ni en la urna ni en la puerta de bronce.

Tras la puerta sur están: presuntamente José María Morelos, Nicolás Bravo y Mariano Matamoros.

En total, detrás de las tres puertas, aún hay espacio para guardar nueve urnas más.























sábado, 13 de septiembre de 2008

En puertas del Bicentenario, héroes y villanos

Estamos en vísperas del Bicentenario de la Independencia de México, y del Centenario de la Revolución Mexicana.

Ambos acontecimientos tienen un caprichoso ciclo que forma un común denominador, y sobre todo, llama la atención de quienes buscan en la numerología explicaciones de algunos fenómenos. La guerra por la Independencia de México tuvo lugar de 1810 a 1821; la Revolución de 1910 a 1921.

Algunas personas, bajo la infundada creencia de que hay matemáticos ciclos históricos que se deben cumplir, presienten que en México habrá un gran evento social para el 2010, a partir de las coincidencias de las fechas mencionadas, que corresponden a la Independencia y la revolución.

A esto se puede agregar parte de un binomio, pues la Conquista de México culminó en 1521, no obstante, en 1510, no hubo acontecimiento alguno que se pueda equiparar en importancia a los anteriores.

Tampoco durante el siglo XVII hubo acontecimientos dignos de mención, en los años 1610-1621.

Sin embargo, al llegar el Bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de nuestra Revolución, en todos nosotros está el poder contribuir para salir del atolladero en el que nos encontramos, en materia de delincuencia, corrupción, y otros vicios más, que son causas que sólo dan vergüenza y nos empequeñecen como nación libre y soberana.

Lo que muchos historiadores consideran importante es que se aproveche la cercanía del Bicentenario y el Centenario de la Revolución, para hacer un examen de conciencia y una revisión histórica de todos los acontecimientos, porque es necesario aprovechar las experiencias para evitar errores y enderezar el rumbo.

A partir de este revisión documental, México podrá engrandecerse a través de la reconciliación histórica, porque en muchos libros se presentan a los protagonistas de importantes episodios como héroes o villanos, pero en realidad, unos y otros, liberales y conservadores, cada quien en su momento y desde su posición, han sido forjadores de nuestra historia, de nuestra cultura y nuestra patria.

España, en estas fechas, después de padecer ensangrentadas páginas de su historia, ha propuesto un camino de transparencia y reconciliación. Este camino, ecléctico y reconciliador, apunta más hacia la democracia y prepara el camino del porvenir.